Sellos: para compras parecidas y frecuentes
Una tarjeta de sellos es la opción más fácil de entender: cada visita suma y al final hay un premio. Funciona muy bien cuando el ticket se parece de una visita a otra, como en cafeterías, heladerías, barberías o lavados de auto.
Puntos: para tickets que varían
Si un cliente gasta poco un día y mucho otro, un sello por visita premia igual a los dos. Con puntos, cada compra suma en proporción a su importe, y puedes ofrecer un catálogo con premios de distintos valores. Encaja con tiendas, restaurantes y comercios con mucha variedad.
A cambio, requiere un paso más en caja: registrar el importe de la compra.
Prepago: para servicios que se repiten
Con un paquete, el cliente paga por adelantado varias clases, sesiones o lavados, y descuentas uno en cada visita. Tú cobras antes y tu cliente tiene un motivo claro para regresar. Es ideal para gimnasios, estudios, salones y centros de estética.
Cómo decidir
Hazte dos preguntas. ¿Tus clientes compran más o menos lo mismo cada vez? Empieza con sellos. ¿Venden sesiones que se repiten? Prueba el prepago. Si ninguna encaja porque los tickets varían mucho, usa puntos.
No hace falta elegir uno para siempre: puedes tener varios programas a la vez. Eso sí, el tipo de un programa no se cambia después de crearlo, así que para cambiar de tipo crearías uno nuevo.